¡Shabbat Shalom! Parashá Reé

Porción de la Torá: Reé (Ver)

Lectura de la Torá: Deuteronomio 11:26-16:17

Lectura Profética: Isaias 54:11-55:5

Parashá Reé

“La Fidelidad de Di-s para Actuar de Acuerdo a Su Palabra”

Una vez, cuando estaba en Jerusalén, vi una calcomanía que decía: “Piensa bien y será bueno”, supongo que una referencia al poder del pensamiento positivo. Cada vez más escucho a maestros rabínicos decir que lo negativo ha sido abolido para Israel y que solo vendrá lo bueno. Caso en cuestión: los últimos días. Si uno lee Jeremias 30:7, “Qué terrible, porque grande es ese día, no hay nada como él, y un tiempo de angustia es para Jacob, y (pero) de él será salvo”. Este versículo enseña claramente, como tantas otras profecías, que habrá un período de tiempo muy difícil (el más difícil) para el pueblo judío antes del regreso del Mesías para establecer Su Reino. Aunque esto debe suceder, los líderes están diciendo que este tiempo para nuestro pueblo ha sido cancelado o cumplido por el holocausto.

Por mucho que me gustaría que este fuera el caso, no hay evidencia bíblica que respalde este punto de vista. En ninguna parte de la Biblia dice que HaShem cancelará el período de tiempo de aflicción que caerá sobre Israel y el pueblo judío inmediatamente antes de la venida del Mesías. ¿Por qué vendrá esta aflicción? La respuesta es porque Di-s es fiel. Uno lee en la porción de la Torá de esta semana,

Mira, hoy pongo delante de ti bendición y maldición. La bendición: que obedezcas los mandamientos de HaShem tu Di-s, que yo te mando hoy. Y la maldición si no obedeces los mandamientos de HaShem tu Di-s y te apartas del camino que yo mando hoy para andar en pos de dioses ajenos que no conocías”. Deut. 11:26-28

Por lo tanto, Di-s no simplemente cancelará lo malo (la maldición) cuando uno lo desobedezca; más bien, debido a Su fidelidad a Su palabra, el que rechaza Su palabra cosechará las consecuencias. Uno necesita entender que la maldición es necesaria para llevar a la persona desobediente al arrepentimiento.

No soy un profeta, pero esto debe quedar claro para todos. El judaísmo se ha convertido cada vez más, durante los últimos dos mil años, en una religión basada en las enseñanzas, pensamientos y opiniones del hombre más que en las Escrituras. Todos los días escucho varias conferencias rabínicas, principalmente en una estación de cable llamada “Hidabrut”. Rara vez alguno de los maestros comparte un mensaje basado en un estudio versículo por versículo de un texto bíblico. Cuando se citan las Escrituras, la interpretación suele ser una visión mística muy alejada del contexto. Pero hay excepciones. Hace un tiempo, escuché a un joven rabino hablar sobre los últimos días en el capítulo 2 de Daniel. Habló correctamente de la gran imagen que se levantará refiriéndose a un imperio maligno que surgirá en los últimos días que gobernará el mundo y desafiar las enseñanzas de Di-s y perseguir severamente al pueblo judío. Luego preguntó ¿cuál es nuestra esperanza? Luego citó de Daniel 2:34,

“Mientras mirabas, una piedra fue tallada sin que las manos golpearan la estatura…”

Fue esta piedra la que Daniel continúa informando al lector que destruyó la imagen (imperio del mal). Correctamente el rabino dijo que esta piedra es el Mesías que vendrá en los últimos días y librará a Israel y al pueblo judío de todas las naciones (imperios) que vendrán contra nosotros.

La Escritura es muy clara acerca de lo que le depara el futuro a Israel, lo bueno y lo malo (la bendición y la maldición). Di-s no cancelará simplemente la maldición. Hacerlo eliminaría el corazón mismo de lo que revelan los primeros versos de nuestro parashá: que el hombre tiene libre albedrío y debe ejercer este libre albedrío a la luz de la verdad bíblica.

La maldición viene, pero uno puede evitarla no porque haya sido cancelada, sino porque el Mesías la ha tomado sobre Sí mismo, para que nosotros por gracia podamos ser salvos.

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