¡Shabbat Shalom! Parashá Re’eh

La lectura de la Torá de esta semana es de Deuteronomio 11:26-16:17. Se llama Parashá Re’eh. Aquí hay un breve comentario de Baruch:

Parashá Re’eh

Hace poco estuve en Jerusalén y vi una pegatina en el parachoques que decía: “Piensa bien y será bueno”, supongo que una referencia al poder del pensamiento positivo. Cada vez más escucho a los maestros rabínicos decir que lo negativo ha sido abolido para Israel y que solo lo bueno va a venir. Un ejemplo: los últimos días.  Si uno lee Jeremías 30:7, “Qué horrible, porque grande es ese día, no hay nada como este, y un tiempo de angustia es este para Jacob, y (pero) de él será salvo.” Este versículo enseña claramente como tantas otras profecías que habrá un período de tiempo muy difícil (el más difícil) para el pueblo judío antes del regreso del Mesías para establecer Su Reino. A pesar de que esto debe suceder, los líderes están diciendo que este tiempo para nuestro pueblo ha sido cancelado o cumplido en el holocausto.

Por mucho que me gustaría que este fuera el caso, no hay evidencia bíblica que apoye este punto de vista. En ninguna parte de la Biblia dice que HaShem cancelará el período de tiempo de aflicción que caerá sobre Israel y el pueblo judío inmediatamente antes de la venida del Mesías. ¿Por qué vendrá esta aflicción? La respuesta es porque Di-s es fiel. Uno lee en la porción de la Torá de esta semana,

“Mira, estoy poniendo delante de ti hoy la bendición y la maldición. La bendición: que obedezcas los mandamientos de HaShem tu Di-s, que te estoy mandando este día. Y la maldición si no obedeces los mandamientos de HaShem tu Di-s y te apartas del camino que estoy mandando este día a caminar tras otros dioses que no conocías.” Deut. 11:26-28

Por lo tanto, Di-s no sólo cancelará lo malo (la maldición) cuando uno lo desobedezca; más bien, debido a Su fidelidad a Su palabra, el que rechaza Su palabra cosechará las consecuencias. Uno necesita entender que la maldición es necesaria para llevar a la persona desobediente al arrepentimiento.

No soy un profeta, pero esto debería quedar claro para todos. El judaísmo se ha convertido cada vez más, en los últimos dos mil años, en una religión basada en las enseñanzas, pensamientos y opiniones del hombre en lugar de en las Escrituras. Cada día escucho varias conferencias rabínicas, sobre todo en una estación de cable llamada “Hidabrut”. Rara vez alguno de los maestros comparte un mensaje basado en un estudio versículo por versículo de un texto bíblico.

Cuando se citan las Escrituras, la interpretación suele ser una visión mística muy alejada del contexto. Pero hay excepciones. Hace dos días escuché a un joven rabino hablar sobre los últimos días de Daniel capítulo 2. Habló correctamente de la gran imagen que se establecerá como refiriéndose a un imperio malvado que surgirá en los últimos días que gobernará el mundo y desafiará las enseñanzas de Di-s y perseguirá severamente al pueblo judío. Entonces preguntó cuál es nuestra esperanza. Luego citó de Daniel 2:34,

Mientras observabas una piedra tallada sin manos golpeó la estatua…

Fue esta piedra la que Daniel continúa informando al lector que destruyó la imagen (imperio del mal). Correctamente el rabino dijo que esta piedra es el Mesías que vendrá en los últimos días y librará a Israel y al pueblo judío de todas las naciones (imperio) que vendrán contra nosotros.

La Escritura es muy clara acerca de lo que el futuro espera para Israel, lo bueno y lo malo (la bendición y la maldición). Di-s no simplemente cancelará la maldición. Hacerlo eliminaría el corazón mismo de lo que revelan los versículos iniciales de nuestro parashá: que el hombre tiene libre albedrío y debe ejercer este libre albedrío a la luz de la verdad de las Escrituras. La maldición viene, pero uno puede evitarla no porque haya sido cancelada, sino porque el Mesías la ha tomado sobre Sí Mismo, para que por gracia pudiéramos ser salvos.

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