¡Shabbat Shalom! ¡Parashá Vayikrá!

Esta semana comenzamos un nuevo libro de la Biblia: Levítico. La lectura de las Escrituras es (Levítico 1:1-5:26). A continuación, un breve comentario de Baruch:

¡Parashá Vayikrá!


Esta semana comenzamos el tercer libro del Pentateuco, Levítico. El tema principal es la obra que tiene lugar en el Tabernáculo o más tarde en el Templo. El aspecto principal de esto son las ofrendas y sacrificios. La lectura profética comienza con una declaración de que Israel no se tomaba lo suficientemente en serio su necesidad del sistema de sacrificio que HaShem proporcionó. De hecho, Di-s los regaña por cansarse más y más de hacer este trabajo. ¿Cuál fue la causa de esta actitud y comportamiento? Isaías dice que el pueblo olvidó que sólo HaShem puede borrar los pecados de las personas:

“Yo, yo soy Él (quien) limpia tus transgresiones por Mi bien y tus pecados no recordaré”. Isaías 43:25

En esencia, este pasaje trata del disgusto de Di-s con las personas que toman a la ligera la gracia que Él dispone para Su pueblo. Esta tendencia sigue estando muy presente dentro de la comunidad creyente. Escuchamos tanto acerca de esta gracia que produce el perdón de los pecados que a menudo lo damos por sentado. El capítulo cuarenta y tres de Isaías termina informando al lector que tal comportamiento provocará el severo castigo de HaShem. Aunque HaShem disciplina a Su pueblo, observa cómo inmediatamente después de prometer este juicio Se mueve para consolar al pueblo en los versículos iniciales del capítulo 44 (véase  Isaías 43:1-4). Sí, Di-s juzgará a Su pueblo y los castigará duramente, Israel es el ejemplo de esto, pero hay que recordar que la misericordia y el amor de Hashem tenderán una vez más la mano a Su pueblo ofreciéndoles perdón y redención. Es muy significativo que en la siguiente sección de la haftará se habla de Di-s en los términos de que Él es,

“Así dice el Señ-r, Rey de Israel, y Su Redentor-el Señ-r de Los Ejércitos, yo soy el Primero y yo soy el Último, además de Mí no hay otros dioses.” Isaías 44:6

Este versículo plantea una pregunta interesante. Si HaShem es el Rey de Israel, ¿quién es Su Redentor? La respuesta es El Mesías. Es más significativo que este Redentor (Mesías) también se llame el Señ-r de los Ejércitos. Los rabinos son conscientes de este problema para ellos que habla de la unidad especial entre Di-s y el Mesías. Esta es una clara referencia a la divinidad del Mesías y al hecho de que el Mesías debe ser incluido en la Trinidad de Di-s el Padre, Di-s el Hijo, y Di-s el Espíritu Santo

In un esfuerzo por resolver esta dificultad algunas traducciones al inglés del texto hebreo traducidos por los rabinos como la Edición de Piedra del T’nach (Antiguo Testamento) traducen la frase “Su Redentor” (en realidad una palabra en hebreo) como “su Redentor“. Este es un esfuerzo por decir que el Redentor mencionado en este versículo es el Redentor de Israel, es decir, otra referencia a HaShem, en lugar de atribuir este versículo como una referencia al Mesías. Esto es incorrecto según la gramática hebrea, que exige que el versículo esté hablando de otro además de HaShem. Este hecho fue reconocido por Juan que en el libro de Apocalipsis se refirió a Yeshúa tres veces como el Alfa y la omega (el primero y el último).

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