¡Shabbat Shalom!

Espero que hayan tenido una muy buena semana. La porción de la Torá de esta semana es Balak. La Escritura es Números 22:2-25: 9. Aquí hay un breve comentario de Baruch:

Las lecturas bíblicas de esta semana atestiguan que, aunque Israel no siempre ha caminado con HaShem, Di-s mantiene su llamado sobre su pueblo. El profeta Miqueas cuenta que Israel experimentará la misericordia de Di-s y tomará nota de Sus actos justos y se conmoverá a responder a HaShem de acuerdo con Su voluntad. La pregunta es, ¿cómo desea HaShem que nos comportemos? La respuesta se encuentra en el conocido versículo,

“Él te ha dicho, oh hombre, lo que es bueno y lo que el Señ-r exige de ti; que hagas justicia y ames la misericordia, y humildemente camines con tu Di-s “. Miqueas 6:8

De manera general, uno puede entender la intención de este versículo, sin embargo, ¿cómo se practica esto específicamente? Este versículo es muy parecido a lo que dijo Rav Shaul:

“Finalmente, hermanos míos, las cosas que sean verdaderas, las cosas que sean honestas, las cosas que sean justas, las cosas que sean puras, las cosas que sean apropiadas, las cosas que tengan una buena reputación, si poseen virtud, si son loables, mediten sobre estas cosas.” Filipenses 4: 8

No es que uno no pueda comprender la dirección general y la intención de las palabras de Miqueas y de Pablo, el problema es cómo cumplirlas en la práctica. En otras palabras, uno requiere un estándar para discernir y determinar lo que es justo, puro, apropiado, etc. Hay quienes responderían que el Espíritu Santo testifica al creyente cómo debe comportarse para cumplir las palabras de Miqueas y Pablo. No es que no esté de acuerdo con esto, sin embargo, hay veces que lucho por escucharlo y entenderlo a Él. He encontrado que el mejor intérprete del Espíritu Santo es la Palabra de Di-s. Es la Escritura la que me ayuda a confirmar la enseñanza, la convicción y el consejo del Espíritu Santo.

Lo que me ha resultado más útil es estudiar personalmente cada uno de los mandamientos bíblicos de la Torá. Es a través de la búsqueda de la intención de cada uno de estos mandamientos, que uno aprende una verdad muy importante. Esta verdad es que los mandamientos de Di-s revelan Su carácter. El Mesías, Quién es Dios encarnado, nunca violó ninguno de los mandamientos bíblicos, porque Él es Dios con nosotros. Es decir, el Mesías expresó durante los treinta y tres años que estuvo en la tierra, el mismo carácter de Di-s, al cumplir la Torá. Los creyentes están llamados a ser como Yeshúa, de ahí vivir la forma de vida que Yeshúa vivió. Por lo tanto, cuando uno camina humildemente con Di-s y cumple las advertencias de Miqueas y Shaul, su comportamiento expresará la justicia que expresa la Torá (ver Romanos 8:4).

El problema hoy es que con demasiada frecuencia las personas usan su propio intelecto y razón, en lugar de darse cuenta de que la lógica humana nunca llega a las verdades de Di-s. Tales verdades solo se obtienen por medio de la revelación: la revelación del Espíritu Santo o la revelación de la Sagrada Escritura. La Palabra y el Espíritu hablan el mismo idioma.

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