Shabbat Shalom! (Paz en el Sábado)

Shabbat 26 jan 2018

A continuación, un comentario breve sobre la porción de la Torá para esta semana (Parashá B’Shalaj).  ¡Este es un gran mensaje para recordar al principio del 2018!

En la porción de la Torá para esta semana, uno aprende un principio muy importante.  ¿Ha estado usted en necesidad y ha orado para que Dios multiplicara lo que usted tiene y satisfaga esa necesidad?   Hay numerosos ejemplos de esto en las Escrituras.  Uno de mis favoritos es el de la mujer que necesitaba dinero y el profeta le dijo que reuniera muchos frascos y que ella repartiera lo poquito que le quedaba en uno que tras otro frasco.  Esto ella lo hizo y el aceite no se terminó hasta que todos los frascos estaban llenos (ver 2 Reyes, capítulo 4). 

Aunque Dios si realmente multiplica lo que tenemos en proveer para nosotros, hay también otro medio en el cual Él provee para las necesidades.

Uno de los tiempos más milagrosos en la historia de Israel fue aquellos cuarenta años en el desierto.  Yo he estado en el desierto de Paran y Tzin donde Israel pasó mucho tiempo durante esos cuarenta años y, claramente, no había forma de que la tierra pudiera proveer para aquel grupo de personas tan grande.  Todos sabemos que le proveyó maná al pueblo.  La palabra hebrea para maná es מן “mahn es”.  Algunos eruditos han dicho que esta palabra está relacionada con la palabra hebrea מה que significa “que” relacionado con el hecho que los hijos de Israel no reconocieron que era esto al principio.

Hay una Segunda interpretación, y la que yo creo ser mejor, para el significado de la palabra de donde se deriva la palabra maná.  Todos sabemos que el maná es alimento celestial.  Aunque era delgado y sin sabor y no parecía ser muy nutritivo, mantuvo a la gente durante esos cuarenta años.  Una de las palabras hebreas para alimento es מזון. Según el famoso comentador rabínico Rashi, la palabra maná es solo una abreviación de esta palabra (מזון to מן).  El milagro aquí es que HaShem sostuvo al pueblo proveyendo mucho menos de lo que la gente esperaba.  En otras palabras, uno no siempre tiene que orar por más para satisfacer sus necesidades, sino pedirle a Dios que lo sostenga con menos.

Me recuerda a un amigo mío que estaba quebrado y hambriento.  Era un tiempo en su vida donde estaba muy solo y no tenía a nadie a quien voltearse para pedir ayuda, excepto a Yeshua.  Él tenía tanta hambre y no tenía dinero en absoluto.  El oró y he aquí, después de unos pocos pasos, había allí un dólar frente a él.  Fue y compró en una tienda de abarrotes un pequeño paquete de fideos y un pedacito de pastel de chocolate.  Esto fue hace algunos años atrás y aunque las porciones eran muy pequeñas, él dijo que de alguna forma esta pequeña comida verdaderamente lo satisfizo.  Esto le causó una gran impresión porque cuando me contó esta historia muchos años después, habiendo cambiado su vida (por la gracia de Dios).  Pude ver como estas dos cosas – el dólar que encontró y como esta simple comida que lleno su necesidad – habían impactado su vida.

El principio que muchas veces olvidamos y por el cual raramente oramos es – para que HaShem nos sustente con menos en lugar de proveer más.

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